¿Qué hacemos primero cuando llegan sus fotos?
Lo primero es decidir qué tipo de trabajo es: colocar un pavimento nuevo, reparar uno hundido o renovar uno firme. Esa clasificación determina la tarifa de partida y, sobre todo, qué preguntas tendremos que hacer después. Una foto general basta casi siempre para dar este primer paso.
Si en la foto se ve tierra, grava o un pavimento roto, pensamos en colocación. Si hay piezas desniveladas, charcos en zonas concretas o rodadas marcadas, pensamos en reparación. Si la superficie está plana y firme pero apagada o con fisuras finas, pensamos en renovación. A veces conviven dos situaciones en la misma finca, y entonces el presupuesto tendrá dos partes.
Este es un relato del proceso tal como lo hacemos, no un caso concreto de cliente. Lo contamos porque entender qué buscamos en las fotos le ayuda a enviar las que de verdad sirven.
¿Qué buscamos en cada foto?
En cada foto buscamos información que afecte al precio, no detalles estéticos. Revisamos la superficie en conjunto, los encuentros con otros elementos, el camino de acceso y cualquier indicio de lo que hay debajo. La lista siguiente resume lo que miramos, en el orden en que solemos hacerlo.
- La forma de la superficie, para contrastarla con los m² que nos indica.
- Los bordes: si hay bordillo, muro, jardín o nada que confine el pavimento.
- El acceso: si un vehículo puede llegar cerca o todo tendrá que entrar a mano.
- La pendiente y por dónde se va el agua: canaletas, sumideros o ninguna salida.
- Arquetas, tapas y registros, que exigen cortes y a veces explican hundimientos.
- Señales de base: zonas hundidas, piezas sueltas, manchas de humedad o raíces.
- El tipo de pavimento actual, si existe, y si habría que levantarlo.
Con esa revisión ya sabemos si los m² que nos indica cuadran con lo que se ve y qué partidas habrá que sumar a la tarifa. Si algo no encaja, por ejemplo una superficie que parece mayor que la medición, se lo preguntamos antes de seguir.
¿Qué le preguntamos si falta información?
Solo preguntamos lo que necesitamos para fijar el precio. Las preguntas más habituales son pocas y concretas, y se pueden contestar con una frase o una foto adicional. Preferimos preguntar a suponer, porque una suposición equivocada acaba convertida en una sorpresa en la obra.
- ¿Va a entrar un coche, una furgoneta o solo personas?
- ¿Tiene ya el material comprado, o lo suministramos nosotros?
- ¿Sabe qué hay debajo del pavimento actual o de la tierra?
- ¿Se puede descargar material cerca de la entrada?
- ¿Hay que retirar algo antes de empezar?
- ¿Es una vivienda particular o una zona común de comunidad?
Si la respuesta a alguna de estas preguntas es no lo sé, no pasa nada. En ese caso, el presupuesto indicará la partida como condicionada y explicará qué se comprobará al empezar, en lugar de inventar una cifra.
¿Cómo pasamos de las fotos al precio?
Aplicamos la tarifa publicada que corresponde al tipo de trabajo y la multiplicamos por los m²; después añadimos, como partidas separadas, lo que la tarifa no incluye y se ve en las fotos. Las tarifas de partida son 16 €/m² o 84 €/m² más IVA para colocación, desde 30 €/m² más IVA para reparación y 15 €/m² más IVA para renovación.
Las partidas añadidas más frecuentes son el levantado de un pavimento previo con sus residuos, los bordillos cuando se trata de solo mano de obra, la reposición de piezas rotas en reparaciones y las canaletas cuando el agua no tiene salida. Cada una se describe con una frase para que sepa qué es y por qué está. Puede ver cómo se reparten esas partidas en qué incluye el presupuesto.
Si quiere hacer usted mismo una primera cuenta, la calculadora de precio le da una banda redondeada. Nuestro presupuesto la sustituye porque tiene en cuenta lo que se ve en sus fotos.
¿Cómo redactamos el presupuesto?
Lo redactamos por partidas, con cantidad, precio unitario e importe, y al final el total neto, el IVA del 21 % y el total con impuesto. Las partidas condicionadas se señalan como tales, con la explicación de qué depende de comprobar en la obra. No incluimos plazos de ejecución cerrados antes de haber planificado la obra con usted.
Cada partida lleva una descripción breve en lenguaje claro, sin abreviaturas técnicas que haya que descifrar. Si una línea depende de algo que no hemos podido ver, se dice en la misma línea y no en una nota al pie. Y si hay alternativas razonables, como incluir o no una capa protectora, se presentan como opciones separadas para que la decisión sea suya.
Un ejemplo real de esa estructura es el presupuesto de renovación de 350 m² que analizamos en ejemplo de presupuesto línea a línea: seis partidas, cada una con su precio unitario, y una de ellas marcada como opcional para que el cliente decida.
¿Cuándo decidimos que hace falta visita?
Proponemos visita cuando el precio depende de algo que las fotos no pueden mostrar. Los casos típicos son hundimientos cuya causa no es evidente, superficies con varios niveles difíciles de entender en imagen y obras en comunidades donde conviene ver la zona con el administrador o el presidente.
En esos casos, las fotos no se pierden: sirven para llegar a la visita con las preguntas preparadas y saber qué hay que comprobar. Si el problema es un hundimiento, la comprobación sigue la lógica de diagnóstico de la causa, porque sin causa no hay precio fiable de reparación.
Envíenos una foto y los m² aproximados – presupuesto sin compromiso. Puede hacerlo desde la vivienda o desde fuera; lo único que necesitamos es que las imágenes muestren la superficie, los bordes y el acceso.
Preguntas frecuentes
¿Qué foto es la más importante para el presupuesto?
Una vista general de toda la superficie, tomada de pie desde un extremo. Con ella clasificamos el trabajo y contrastamos los m². Las fotos de bordes, acceso y defectos completan la información, pero sin la vista general cuesta entender el conjunto.
¿Por qué me preguntan si entra un coche?
Porque el tráfico previsto condiciona la base y la pieza. Una zona peatonal y una entrada de vehículos con los mismos m² pueden necesitar capas distintas, y eso cambia el presupuesto. Es una de las preguntas que más influyen en el precio.
¿Puedo enviar un vídeo en lugar de fotos?
Sí. Un vídeo corto recorriendo la superficie, los bordes y el acceso es muy útil, sobre todo en zonas grandes o con varios niveles. Añada en el mensaje los m² aproximados y el municipio para que podamos aplicar la tarifa directamente.
¿Qué pasa si no sé qué hay debajo del pavimento?
No es un problema. El presupuesto indicará esa partida como condicionada y explicará qué se comprobará al empezar. Preferimos esa transparencia a dar una cifra cerrada que luego haya que corregir a mitad de obra.
¿El presupuesto incluye plazo de ejecución?
No incluimos plazos cerrados en el presupuesto inicial, porque dependen de la planificación, del tiempo y del estado real de la superficie. Se acuerdan con usted cuando la obra está confirmada y se puede organizar.
¿Por qué el presupuesto tiene partidas condicionadas?
Porque hay cosas que no se ven en las fotos, como el estado de una base bajo un adoquín hundido. Señalar esas partidas como condicionadas le permite saber de antemano qué parte del precio puede cambiar y por qué motivo.
¿Puedo pedir presupuesto si vivo fuera de España?
Sí. El proceso es el mismo: fotos, m² y respuestas a unas pocas preguntas. Si hace falta visita, se coordina con la persona que tenga acceso a la finca. El presupuesto escrito le llega por el mismo canal que usó para contactar.
¿Cómo eligen entre colocación, reparación o renovación?
Por lo que se ve en las fotos: tierra o pavimento roto indican colocación; piezas hundidas o sueltas, reparación; superficie firme pero envejecida, renovación. Si conviven varias situaciones, el presupuesto tendrá una parte para cada una.
¿Me avisan si los m² que indiqué no cuadran?
Sí. Si la superficie que se ve en las fotos parece distinta de la medición, se lo preguntamos antes de preparar el presupuesto. Así evitamos dar un total basado en una cifra que después habría que corregir.
¿Qué información debo incluir en el primer mensaje?
Fotos de la superficie, los bordes y el acceso, los m² aproximados, el municipio y una frase sobre el uso: entrada de coche, patio, terraza o zona común. Si ya tiene material o sabe qué hay debajo, indíquelo también.
